Cosas como esta salvan un festival condenado a morir

Fue en el año 2003. Belgica presentaba una opción arriesgada para el Festival de Eurovision, es decir, una canción con una grandísima calidad pero poco comercial y con pocos disfraces.

Pese a ser una de las mejores canciones que he escuchado, ya no en los Festivales si no a lo largo del tiempo, no ganó, quedó segunda. 

El Festival de Eurovisión está condenado al fracaso, pero solo por esto, ese año del 2003, valió la pena.

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